#BookReview “El padre de los Chicago Boys: Arnold Harberger”

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El profesor Arnold Harberger es una de las personalidades quizás más importantes en la historia contemporánea económica mundial. Su relación con la República de Chile ha sido estrecha por más de 60 años. Visitando Chile en el año 1955 por primera vez, marcaría de a poco con su aguda mirada el devenir económico de ese país.

En 1956 Harberger escribió su famoso Memorandum sobre Chile en que describe en lenguaje coloquial y para sus colegas de la Universidad de Chicago, los principales problemas económicos de ese país y esboza posibles áreas de investigación.  Quedan allí en evidencia las tremendas falencias que en materia de políticas económicas sufría Chile.  Destacó entonces algo que hoy se sabe pero que a menudo se olvida: las reformas que corrigen distorsiones en una economía permiten alcanzar un mayor nivel de PBI, pero no aumentan la tasa de crecimiento del mismo.

La firma del convenio entre la Universidad de Chicago y la Universidad Católica fue fundamental para toda una generación de economistas y daría origen a los denominados “Chicago Boys”, profesionales que jugarían un rol clave en las transformaciones económicas de las últimas cuatro décadas en Chile. Éste sería, a palabras del mismo “Alito” Harberger, su mayor legado: sus alumnos.

Las conferencias de Harberger dictadas en 1974, 1975 y 1976 reflejan el desarrollo de la economía chilena. Describiendo un Chile muy convulsionado en 1974, con tasas de inflación que superaban el 300 por ciento y bastante descontrol presupuestario; y en 1975, un Chile con los mismos problemas más un probable y significativo déficit de balanza de pagos ad portas.  En estas dos primeras conferencias se siente una cierta desazón por la falta de acción – sobretodo en el campo presupuestario – por parte del gobierno de la época, en que Sergio de Castro y otros de sus discípulos jugaban el rol de asesores. En su conferencia de 1976, habiendo el gobierno decidido adoptar El Ladrillo como guía de su programa de reformas económicas y encargado a Jorge Cauas la ejecución del Programa de Recuperación Económica, la anterior sensación cambió y se evidenció en Harberger un cierto optimismo frente a la enérgica acción presupuestaria emprendida por Cauas y a los cambios estructurales impulsados por de Castro. En especial, alabó la reforma tributaria, que consideró de las técnicamente mejor diseñadas del mundo.

En 1975, acompañó a Harberger en las conferencias organizadas por la Fundación de Estudios Económicos BHC, el también profesor de la Universidad de Chicago, Milton Friedman. Concordando con lo sostenido por Harberger, Friedman –además de abogar por una economía social de mercado- se mostró partidario de aplicar terapia de shock para reducir drásticamente la tasa de inflación, como condición necesaria para reactivar la economía de Chile. Ambos se reunieron con el General Pinochet y le expresaron sus puntos de vista, sin sospechar siquiera que Pinochet y la Junta ya habían decidido hacer –a instancias del equipo económico del gobierno- precisamente lo que ellos recomendaban. Como consecuencia de esta visita, Friedman y Harberger fueron duramente atacados por sectores de izquierda de todo el mundo que los acusaron de colaborar con una dictadura.  El acoso llegó a tal punto que Friedman fue interrumpido a los gritos por un manifestante en su discurso de aceptación del Premio Nobel en economía y Harberger se vió obligado a rechazar un profesorado en la Universidad de Harvard.

En 2013 Harberger, entrevistado por Catalina Allendes, y ya nos habla de un Chile de “pantalones largos”, totalmente diferente de aquél de 1956 y también de aquél de 1974.  Han pasado cuatro décadas desde esos difíciles comienzos de la implementación del programa de reformas contenido en El Ladrillo. El país se había estabilizado, la política presupuestaria de Chile pasó a ser considerada un modelo a seguir, y la política macroeconómica en general llegó a ser considerada una de las mejores del mundo.

Incluso se hablaba – a mediados de los años 90- del milagro económico chileno.  Esto se consiguió porque se implementó – tanto durante el régimen militar, como durante los años en que gobernó la Concertación-  el conjunto de políticas esbozadas en El Ladrillo.  En realidad, a palabras de Rolf Lüders, “el propio éxito del esquema hizo posible incluso perfeccionar –en el mismo espíritu- significativamente una buena parte de las instituciones recomendadas en El Ladrillo”.

Harberger fue, y sigue siendo, por sobre todo un académico. Como tal, ha realizado notables contribuciones a la ciencia económica en el campo de la evaluación social de proyectos y la economía del bienestar, en materia de comercio internacional, en teoría del crecimiento, y en finanzas corporativas.  En particular, popularizó los “triángulos de Harberger”, que son las pérdidas de bienestar generadas por las distorsiones económicas, y revolucionó las finanzas públicas, que después de su trabajo sobre la incidencia del impuesto sobre la renta de las sociedades anónimas, dejó de utilizar modelos de equilibrio parcial para trabajar en base a modelos de equilibrio general.

Una obra imperdible, publicada por el Centro de Estudios Bicentenario, compilada por Francisco Sánchez Urra y Ángel Soto, y con prólogo de Rolf Lüders.

Fuente: Centro de Estudios Bicentenario (Chile)

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