Opinión: Venezuela: El día después del día después – por María Corina Machado

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¿Qué viene el día después del “día después”? La salida de Maduro y su entorno de Miraflores, no es, ni remotamente, suficiente para lograr la reconstrucción institucional y ética de Venezuela.

En primer lugar, hay que sacar de raíz todo el sistema de mafias que se ha instalado en Venezuela. Plantear “la convivencia” con alguno de estos grupos criminales es moralmente inaceptable y políticamente irresponsable. ¿Con cuál de las mafias se podría cooperar? ¿Con las que importaron comida vencida de México con sobreprecio mientras millones de venezolanos se morían de hambre? ¿Con las que explotan y trafican los lingotes de oro mientras masacran mineros y a los indios Pemón? ¿Con las mafias que hicieron fortunas obscenas con el diferencial cambiario de sus dólares preferenciales? Con las que controlan circuitos judiciales apresando inocentes y liberando a los culpables? ¿O con las del contrabando de armas, drogas o combustible?

Estas mafias son el principal soporte del status quo y hay que alertar que, desde ya, aspiran a un modelo de transición en el que puedan subsistir y mantener su impunidad. Por eso, la erradicación de todas estas redes del crimen organizado, vístanse del color que se vistan, es una tarea prioritaria y titánica que va a exigir una firmeza y coraje muy grande, y la construcción de un sistema de justicia fuerte, totalmente autónomo, refractario a estas aspiraciones de garantizar la impunidad a criminales que tanto daño le han hecho a nuestro país.

Pero no basta con combatir y erradicar al crimen organizado. La corrupción en Venezuela se ha desplegado e infiltrado en prácticamente todos los sectores de la sociedad. Desde el pago de comisión en la licitación petrolera hasta el financiamiento oscuro de partidos políticos y medios de comunicación.

La ignorancia o tolerancia a estas prácticas tenemos que acabarla. Es tan reprochable el cobro de “vacuna” en una alcabala de la Guardia Nacional, como el pago a un periodista para que altere su línea editorial. Y en esta tarea, no basta con la aplicación implacable de la Ley; también la sociedad tiene la responsabilidad de hacer sentir su sanción moral.

Y esto nos lleva a la raíz de estos males: el socialismo. Si algo hemos aprendido los venezolanos en carne propia, es que este modelo solo trae hambre, pobreza, corrupción, oscuridad y violencia. Durante décadas hemos visto cómo, progresivamente, el Estado se propuso controlarlo todo y se apropió de más y más funciones y sectores de nuestra sociedad, desde la generación eléctrica hasta la producción de café, desde la gestión cultural hasta la organización vecinal.

Porque si hay un sector donde se evidencia el resultado fatal del socialismo, el crimen organizado y la corrupción, es precisamente el sector eléctrico. Quizás nunca sabremos cuántos venezolanos han muerto por los cortes de luz en hospitales y ambulatorios; lo que sí sabemos es que no aguantamos una sola muerte más; y que los responsables de ese saqueo enfrentarán toda la fuerza de la justicia. Más de 100 mil millones de dólares “asignaron” en los últimos 15 años para comprar “plantas termoeléctricas nuevas” que terminaron siendo chatarra o nunca llegaron al país.

Ahora muchos de los “beneficiados” tratan de deslindarse de Maduro, buscando impunidad y olvido…. Nunca más.

Un Estado todopoderoso, dueño de la renta para distribuirla a su antojo es el eje de la catástrofe humanitaria que hoy aquí vivimos.

Con un resultado de decenas de miles de muertos, los venezolanos hemos constatadoque el socialismo con su estatismo exacerbado, aspira lograr la dependencia total del ciudadano, y convertirlo en sumiso mendigo.

Y aquí, y ahora, se nos presenta la gran oportunidad de nuestra historia: convertir “la tierra arrasada” en la “Tierra de Gracia”.

Para eso construiremos instituciones muy sólidas que incentiven el trabajo productivo, la excelencia, la cooperación y la innovación; que premien el esfuerzo y el talento.

El Estado proveerá bienes públicos: seguridad, justicia, educación y salud; con tanta cooperación con actores privados como sea posible. De todo lo demás, que se encargue el mercado; eso sí, con reglas claras, justas y rigurosamente aplicadas.

El emprendedor y el productor no será perseguido, sino estimulado. La propiedad -sin adjetivos- estrictamente respetada. Los mercados abiertos se integrarán a un mundo globalizado para que lleguen las tecnologías más avanzadas del mundo, inmensas inversiones y conocimientos, para el desarrollo de nuestra infraestructura y tecnologías propias.

En pocos años, Venezuela saldrá de estas tinieblas y avanzará a la cabeza de América Latina; seremos el destino anhelado de quienes quieran crear, invertir y vivir en una Tierra de Gracia.

Quizás algunos aún no se han dado cuenta y algunos otros pretenden negarlo; pero es una realidad indetenible: Venezuela es una sociedad liberal. Una sociedad con enormes aspiraciones y ganas de surgir a punta del logro y la responsabilidad personal.

Hemos decidido dejar atrás el crimen, la corrupción y el socialismo. Y abrazar la Libertad.

* María Corina Machado es fundadora del movimiento político Vente Venezuela e integrante de la plataforma ciudadana Soy Venezuela.

Vea la entrevista más reciente que La Patilla le hace a María Corina Machado:

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