Opinión: Los errores en campañas electorales – por María Celsa Rodríguez

Opinión

Hay muchos errores que se cometen en las campañas electorales y que se convierten en la causa de quedar fuera de la contienda. Es como si el mensaje que debió llegar a los electores se va como una hoja que lleva el viento y termina entre un montón de hojas, perdiendo individualidad.

La oleada de mensajes de todos los colores confunde, y el elector, quien solo piensa en sus problemas, solo quiere que el candidato por el que va a votar se los solucione.  Por ello, el punto de conexión es encontrar esa llave que despierte su atención; por ejemplo:  reducir la burocracia en sus trámites; reducir la cantidad de impuestos que le hace aumentar sus costos y le quita posibilidad de más producción y mayores inversiones; conectarse con el elector que se ha quedado sin trabajo o con el comerciante al que se le han caído las ventas por la alta inflación y la desocupación, etc.

Si despierta el interés de esa persona se ganará su voto. Los problemas de la gente común deben estar en el discurso político y este debe ser creíble; debe ser expresado con autenticidad, manteniendo la sensibilidad, exponiendo sus emociones y su descontento ante esa realidad que vive la gente. Ponerse en los zapatos del otro es fundamental para sustanciar una postura sincera.

 ¿Cuáles son los errores que se cometen en campaña?

  • Gritar en los discursos atacando al contrincante: esto genera enojo y rechazos.
  • Ignorar a los más jóvenes y sus problemas.
  • Entregar un plan de gobierno en forma de revista o diario, algo que el elector no va a leer. Ya no lee un panfleto – que termina tirado en el suelo a metros de donde le fue entregado -, menos lo hará con algo de gran tamaño.
  • Exponer sus proyectos en una radio donde son invitados varios políticos al mismo tiempo.
  • Dejar para el final de un discurso o de una entrevista las mejores iniciativas y proyectos cuando están en cierre de campaña. Lo primero que se debe contar es lo más importante y novedoso.
  • Hacer un largo preámbulo para luego responder la pregunta en forma concisa: justamente la larga introducción quitó importancia a la respuesta.
  • Generar dramatismo, hablar rápido y de forma irreverente.
  • El cuerpo también habla en un discurso y, a veces, las palabras son arropadas por los gestos.
  • Una comunicación muy retorcida y con muchas vueltas, donde los conceptos son confusos. Exponer un pensamiento ahogado en la neblina de las ideas se queda ahí, perdido.
  • Frases largas e interminables que no generan claridad.
  • Aceptar entrevistas en un programa de chimentos (chismes), de música o deportivo, que nada tiene que ver con política.
  • Poner spots televisivos en horarios y en canales que no son los apropiados.
  • Banners en Facebook o en páginas de Internet.
  • Poner vallas que alejen al candidato del elector (cuando lo muestran cual estrella de rock, por ejemplo).
  • Pegar carteles en la calle donde ya existen carteles de otro candidato, generando una mezcla de imágenes que confunden al elector.
  • Ser antipático y responder con mal humor.

Todos estos errores son horas de campaña perdida y plata desperdiciada.

* María Celsa Rodríguez es Vicepresidente & Socio Fundador de Fundación Internacional Latinoamérica Libre.

Fuente: Fundación Internacional Latinoamérica Libre

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