Opinión: Primer Congreso Internacional de Fundación Latinoamérica Libre en Ecuador – por Santos Mercado Reyes

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No me podía perder este interesante evento en Ecuador, la tierra donde gobernó el comunista Rafael Correa, doctor en economía, egresado de prestigiosas universidades europeas y norteamericanas donde obtuvo una sólida formación marxista; y además, porque se cumplen veinte años de que ese país eliminó a su moneda nacional y adoptó el dólar como moneda de curso legal.

Hacer un Congreso Liberal Libertario en un país donde todos los días, en todos los periódicos y la radio se la pasaban hablando contra el neoliberalismo, contra los mercados, contra Estados Unidos era todo un reto. Pero los organizadores no se dejaron amedrentar e invitaron a una treintena de liberales, libertarios, anarcocapitalistas, minarquistas y neoliberales para reflexionar el presente y pensar en el futuro de toda América.

Este congreso se desarrolló en Quito y en Guayaquil en abril de 2019, dos hermosas ciudades ahora tan modernas como cualquiera de primer mundo. Nos proporcionaron espacios en universidades públicas, privadas, en un centro de negocios y hasta la radio abrió un buen espacio. Todas las intervenciones fueron muy interesantes y ahora doy cuenta de algunos temas abordados.

Se habló de la bondad de la dolarización y cómo ha protegido la economía de Ecuador contra esos gobiernos irresponsables que antes les gustaba imprimir dinero para financiar gasto de gobierno. Usar el dólar real (no como en argentina que crearon una moneda convertible que poco sirvió) protegió los ahorros de la gente, la inflación bajó del 200% al 4%, es decir, usando el dólar la inflación convergía a la que había en los Estados Unidos de América. El presidente comunista Rafael Correa quiso sacar el dólar y regresar al Sucre, la antigua moneda nacional, para imprimir soberanamente la cantidad de billetes que se le antojara, pero el mismo pueblo se lo prohibió. Hoy ya casi nadie duda que dolarizar fue lo mejor que pudieron haber hecho. El proceso fue algo traumático pues no se tenía experiencia, hoy ya se sabe que se puede dolarizar de manera más suave, menos conflictiva. La tarea que queda para toda América es que otras o más bien todas las economías latinoamericanas adopten el dólar como moneda nacional y logren mejor estabilidad económica.

Otro gran tema abordado fue el de educación. En casi todo el continente se ha establecido el peor sistema educativo de escuelas y universidades burocráticas del gobierno. Se adoptó el sistema autoritario prusiano del Canciller Otto Bismark que consiste en que el Estado tenga el control monopólico de la educación. El gobierno construye escuelas, contrata profesores, diseña planes y programas y otorga grados de estudio. En algunos lugares permite que los particulares abran escuelas pero deben apegarse a los planes y programas del gobierno y pueden perder la licencia si se salen de la línea del Estado. Este monopolio ha destruido a millones de jóvenes que solo se les educa para ser subordinados, burócratas o empleados del Estado, desaprovechando así el talento emprendedor de ellos. Nuestros países necesitan miles de empresarios y las escuelas y universidades públicas no responden a esta necesidad, peor aún, los forman con mentalidad antiempresarial, con una visión marxista anticapitalista que en nada ayuda al desarrollo de los pueblos. Se habló de la propuesta de reformar todo el sistema educativo y empezar por introducir el sistema del voucher, que consiste en que el gobierno, en lugar de enviar el dinero a las escuelas y universidades, lo envía al alumno, para que éste pague en la escuela de su preferencia. En cuanto la escuela deja de recibir subsidios y empieza a vivir de los pagos del estudiante, naturalmente se va a preocupar más por darle un buen servicio educativo al alumno, se empieza a desburocratizar el sistema. Los resultados del voucher son inmediatos: baja la deserción, se acaban las huelgas, paros, despilfarros, desvíos del dinero, se reduce drásticamente la corrupción y se da más poder y autonomía a los profesores para que administren los recursos y la academia a fin de ser más competitivos. Esta fue la propuesta del Premio Nobel Milton Friedman y que ya se aplica en varios países. Pero también se habló de crear sistemas de financiamiento para que los alumnos cuenten con recursos y puedan sostenerse bien hasta concluir sus carreras; vender las escuelas a sus propios profesores para que tengan un patrimonio propio, se hagan accionistas y puedan ganar por trabajo y por sus acciones, así administran mejor su futuro.

Otro gran tema abordado en este congreso de libertarios fue el papel del gobierno. Por no tener claro hasta dónde debe llegar la actividad del Estado se ha dejado que se meta en muchos renglones de la economía y de la vida social. En petróleo, electricidad, educación, salud, puertos, agua, sindicatos, etc. El caso más extremo es Cuba, donde el gobierno exterminó a la iniciativa privada y asumió el control de absolutamente todo. Se suponía que con buenos hombres en el gobierno, que fueran honestos, cultos, de buenos sentimientos, honrados, podrían organizar a la sociedad para que fueran productivos, donde cada ciudadano entregaría su mayor esfuerzo y pediría lo mínimo necesario y así lograr la abundancia para todos. Solo se necesitaba que los hombres se olvidaran de sus intereses personales, y sólo pensaran en el beneficio de toda la sociedad, que fueran los hombres nuevos que requería el socialismo. Pero esto falló en Cuba y en todos los países que adoptaron esa filosofía comunista (Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Nicaragua…). Se olvidaron que el hombre es racional por naturaleza y romper esa ley conlleva a la destrucción del hombre mismo. Prácticamente toda América abrazó, en mayor o menor grado, la filosofía marxista… y todos fracasaron. Una dura lección que deben aprender todos los países.

¿Por qué fracasan los gobiernos bienintencionados que se disponen a controlar toda la economía y a todos los hombres de la sociedad? Porque la economía tiene sus propias leyes que no pueden ser sustituidas por buenas intenciones, porque la economía requiere trabajar en un sistema de riesgo y solo los empresarios son capaces de sentir y asumir el riesgo, sobre todo cuando está en juego su propio capital. La gente de gobierno, por muy buen intencionado que esté, no decide sobre su propio dinero, sino el de otros. Nada pierde el burócrata si comete errores, diferente al empresario que puede perder hasta la camisa. Por tanto, los gobiernos no deben meterse en la producción ni en la distribución. Más aun, deben sacar sus manos de toda la economía. Si acaso, el gobierno solo debe vigilar que nadie mate a nadie, nadie robe a nadie y nadie cometa fraudes a nadie. En otras palabras, que solo vea por la seguridad y la justicia.

También se habló de la necesidad de crear partidos políticos liberales, libertarios y de derecha, pues prácticamente no existen hoy día.

Espero que este Primer Congreso Liberal libertario realizado en Ecuador tenga la debida repercusión en toda América y ayude a los países a alejarse del socialismo fomentado por el Foro de Sao Paulo pues es innecesario sufrir las consecuencias que hoy vemos en países como Venezuela, Cuba, Nicaragua y otros, que andan perdidos en las tinieblas del marxismo.

Realmente quedé impresionado de ver que cada día hay más libertarios que tienen claras las ideas del buen rumbo que deben tomar nuestros países. Es para sentir confianza en que el socialismo no nos arrojará nuevamente a un mundo sin futuro y de mucho sufrimiento. Y termino por agradecer a la Fundación Latinoamérica Libre, principal organizador de este Congreso por haber convocado a tantos liberales que con recursos propios acudimos a la cita.

* Dr. Santos Mercado Reyes es Licenciado en Física y Matemáticas de la Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM) del Instituto Politécnico Nacional de México. Master en Economía Matemática del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Doctorado en Ciencias Económicas de la Universidad Abierta Metropolitana (UAM). Doctorado en Economía de la Escuela Superior de Economía (ESE) del IPN. PhD in Economics de la Tulane University de Nueva Orleans, USA. Doctor en Ciencias de la Universidad Autónoma Chapingo. Es el fundador del Seminario Milton Friedman, del Seminario Friedrich von Hayek, y del Seminario de la escuela Austríaca de economía en México. Desde 1984 es profesor e investigador de tiempo completo en la Universidad Autónoma Metropolitana.

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